Eficiencia energética en aire comprimido
Reducir el consumo de aire comprimido casi nunca empieza comprando un compresor. Empieza bajando la presión que no hace falta, cerrando lo que se escapa y coordinando lo que ya se tiene.
Las medidas, ordenadas por retorno
Este orden se repite en la inmensa mayoría de las plantas. Vale la pena respetarlo, porque saltarse los primeros escalones encarece los siguientes:
- Cerrar fugas. Retorno casi inmediato y sin inversión relevante. Véase detección de fugas.
- Bajar la presión de trabajo hasta el mínimo que exija la máquina más restrictiva. Cada bar de menos supone del orden de un 6-7 % de consumo. Coste: ninguno, sólo el análisis previo.
- Eliminar usos inadecuados. Limpiar, refrigerar o mover producto con aire comprimido es de las formas más caras de hacerlo. Un soplante o un ventilador suele resolverlo por una fracción del coste.
- Ajustar el control entre varios compresores para que no trabajen de forma descoordinada.
- Reducir la pérdida de carga en filtros y secadores mediante mantenimiento y, si procede, redimensionado.
- Recuperar el calor del compresor para agua caliente o calefacción, si existe una demanda cercana y coincidente en el tiempo.
- Sustituir o complementar equipos, ya sea con velocidad variable o con una configuración distinta.
Instalar un equipo nuevo sobre una red con fugas y presión excesiva es pagar más barato el mismo derroche.
La presión: el ajuste más rentable
Es habitual encontrar compresores trabajando bastante por encima de lo que necesita la planta. El motivo casi siempre es histórico: hubo un problema de presión en algún punto, se subió la consigna para compensar, el problema se resolvió por otra vía y la consigna se quedó donde estaba.
Bajarla no es cuestión de girar un mando. Requiere:
- Identificar la máquina que realmente exige más presión, que no siempre es la que todo el mundo cree.
- Medir la caída de presión entre el compresor y ese punto, para saber qué margen hay que reservar.
- Corregir esa caída si es excesiva: a veces sale más a cuenta ampliar un tramo de tubería que mantener toda la planta a más presión.
- Bajar la consigna de forma progresiva y verificar que ninguna máquina se resiente.
Es un trabajo de análisis, no de compra. Y suele ser el de mayor retorno de todo el proyecto.
Empiece por lo que no cuesta dinero. Bajar la presión y cerrar fugas suele aportar más que cualquier equipo nuevo.
Recuperación de calor
Prácticamente toda la energía eléctrica que consume un compresor acaba convertida en calor. En un equipo refrigerado por aire, ese calor se disipa a la nave o al exterior; en uno refrigerado por agua, al circuito de refrigeración.
Una parte apreciable puede recuperarse para calefacción de la nave, para agua caliente sanitaria o para un proceso que necesite agua templada. Lo que determina si compensa no es la cantidad de calor disponible, sino tres condiciones prácticas:
- Que exista una demanda de calor cercana al compresor.
- Que esa demanda coincida en el tiempo con el funcionamiento del equipo. Calefacción en invierno y compresor parado en verano encaja bien; una demanda nocturna con el compresor apagado, no.
- Que la temperatura recuperable sea suficiente para el uso previsto.
Cuando las tres se cumplen, es de las medidas con mejor retorno de una sala de compresores.
Qué obtiene
- Orden por retorno, no por facturación. Primero lo que no cuesta dinero. La compra de equipos es el último escalón.
- Ajuste de presión con criterio. Identificando la máquina realmente restrictiva y el margen necesario.
- Valoración de recuperación de calor. Con las condiciones prácticas encima de la mesa, no sólo el potencial teórico.
- Verificación posterior. Se mide después para comprobar que el ahorro previsto se ha producido.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto se puede reducir el consumo de aire comprimido?
Depende por completo del punto de partida. Una instalación descuidada tiene mucho margen; una bien mantenida, poco.
Lo que sí es constante es el orden: fugas y presión primero, equipos después. Y que la cifra sólo se puede dar tras medir.
¿Compensa cambiar el compresor por uno más eficiente?
A veces sí, sobre todo si el actual está muy sobredimensionado o es antiguo. Pero es la última medida de la lista, no la primera.
Si antes no se han corregido las fugas ni la presión, el equipo nuevo heredará el mismo derroche y el retorno calculado no se cumplirá.
¿Puedo apagar el compresor los fines de semana?
Si nada consume aire, sí, y suele ser una medida excelente. Conviene comprobar antes que no haya equipos que necesiten presión permanente, como determinados sistemas de seguridad, válvulas o accionamientos.
Además, cerrar la red por sectores durante la parada permite localizar en qué zona están las fugas.
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