El aire atmosférico contiene vapor de agua. Al comprimirlo, ese vapor se concentra en un volumen mucho menor, y al enfriarse después de la compresión buena parte condensa en forma líquida.
Un compresor produce agua de forma continua. La única pregunta es dónde acaba: en el separador y las purgas, o en sus máquinas.
Qué es exactamente el punto de rocío
El punto de rocío a presión es la temperatura a la que el aire comprimido empezaría a condensar si se enfriase, manteniendo su presión de trabajo.
Es el parámetro que define la capacidad de secado de un equipo, y el único que realmente hay que fijar antes de elegir nada. Todo lo demás —tecnología, tamaño, consumo— se deriva de él.
Conviene precisar que se habla de punto de rocío a presión, y no a presión atmosférica. Son valores distintos y confundirlos lleva a comparar equipos que no son comparables.
La regla que lo decide todo
El punto de rocío debe quedar por debajo de la temperatura más baja que vaya a encontrar el aire en todo su recorrido, con un margen razonable.
Parece obvio, y sin embargo es la causa de la mayoría de los problemas de agua que nos encontramos. Porque «todo su recorrido» incluye cosas en las que nadie pensó al dimensionar:
- El tramo de tubería que cruza por el exterior entre dos naves.
- La zona de cámaras o de proceso frío.
- El almacén sin calefacción en una madrugada de enero.
- La bodega, que precisamente se mantiene fresca a propósito.
De ahí un síntoma muy característico: una instalación que funciona perfectamente en verano y da agua en invierno. El secador no se ha estropeado; simplemente nunca tuvo margen suficiente para ese trazado.
¿Sale agua por sus máquinas? Puede ser el secador, pero también el trazado de la red. Conviene comprobar las dos cosas.
Frigorífico o adsorción
| Secador frigorífico | Secador de adsorción | |
|---|---|---|
| Cómo funciona | Enfría el aire hasta una temperatura próxima a la de congelación, sin llegar a ella. El agua condensa y se evacúa por la purga. | El aire atraviesa un lecho desecante que retiene la humedad. Dos torres se alternan: una seca mientras la otra regenera. |
| Punto de rocío | Limitado por su principio: no puede bajar de la congelación. | Muy inferior. Es la opción cuando hace falta aire realmente seco. |
| Encaja cuando | Red interior, industria general, sin riesgo de heladas. | Tramos exteriores, proceso exigente, alimentación de generadores de gas. |
| A tener en cuenta | Muy sensible a la temperatura de entrada y a la ventilación del local. Depende por completo de que la purga funcione. | La regeneración consume aire comprimido, energía o ambos. Ese consumo es real y debe entrar en el dimensionado del compresor. |
Ese último punto es el que más veces se pasa por alto: instalar un secador de adsorción sin haber contado con el aire que consume su regeneración deja la instalación corta de caudal desde el primer día.
Por qué falla un secador que antes funcionaba
Cuando empieza a llegar agua a la red en una instalación que iba bien, las causas son casi siempre estas cinco, por orden de frecuencia:
- Purga bloqueada. Es la primera que hay que descartar. Una purga que no evacúa convierte al secador en un elemento decorativo, y no da ninguna señal de aviso.
- Caudal real superior al previsto. La planta creció y el secador se quedó donde estaba.
- Temperatura de entrada más alta de la prevista, porque la sala se ha ido calentando o el refrigerador del compresor está sucio.
- Sala mal ventilada, lo que reduce el rendimiento del propio secador.
- Cambio en el trazado de la red, que ahora pasa por una zona más fría que antes.
Y hay un sexto caso que no es del secador: tomas hechas por la parte inferior de la tubería. El condensado circula por el fondo, y una toma inferior lo conduce directamente a la máquina. Las tomas deben salir por arriba.
El error de tratar toda la planta igual
Es frecuente que una sola línea de la fábrica exija aire muy seco y el resto no. La reacción instintiva es instalar un secador de adsorción para toda la instalación.
Suele ser mucho más económico separar circuitos: un secador frigorífico general y adsorción sólo en la línea que lo necesita.
La diferencia no está sólo en la inversión inicial. Un secador de adsorción sobredimensionado consume aire de regeneración de forma permanente, y ese consumo se paga todos los días durante toda la vida de la instalación.
Es la misma lógica que se aplica a la filtración: tratar donde hace falta, no en todas partes por si acaso.